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EE.UU. invierte en Arizona para combatir plaga

EE.UU. invierte en Arizona para combatir plaga

El Departamento de Agricultura de EE.UU. invertirá 25 millones de dólares en una instalación en Arizona para combatir la plaga del gusano del Nuevo Mundo. La instalación producirá moscas estériles para dispersar y controlar la plaga. El secretario de Agricultura, Brooke Rollins, anunció la inversión durante una visita a Arizona

Análisis GNP

El Departamento de Agricultura de Estados Unidos ha anunciado una inversión significativa de 25 millones de dólares en Arizona, destinada a establecer una nueva instalación para combatir la plaga del gusano del Nuevo Mundo. Esta medida subraya la prioridad estratégica que el gobierno estadounidense otorga a la seguridad agrícola y la protección de su cabaña ganadera frente a amenazas biológicas que pueden tener profundas repercusiones económicas y ambientales. La elección de Arizona, una región con importantes actividades ganaderas y cercanía a la frontera, resalta la naturaleza preventiva y defensiva de esta iniciativa.

La estrategia central de esta inversión se enfoca en la producción y dispersión de moscas estériles, una técnica de control biológico avanzada y probada. Este método, conocido como la Técnica del Insecto Estéril, evita el uso de pesticidas químicos, ofreciendo una solución más sostenible y respetuosa con el medio ambiente. Al liberar grandes cantidades de machos estériles, se interrumpe el ciclo reproductivo de la plaga, lo que lleva a una reducción drástica de su población y, eventualmente, a su erradicación.

El anuncio, realizado por el secretario de Agricultura, Brooke Rollins, no solo destaca la magnitud de la inversión, sino también el compromiso de alto nivel del gobierno federal para salvaguardar la industria ganadera y la cadena de suministro de alimentos del país. Esta acción proactiva busca proteger a los agricultores de pérdidas sustanciales y asegurar la estabilidad económica de las comunidades rurales, reforzando la capacidad de Estados Unidos para responder eficazmente a las amenazas fitosanitarias.

Puntos clave

  • Inversión estratégica de 25 millones de dólares en Arizona para combatir el gusano del Nuevo Mundo, destacando la prioridad de la seguridad agrícola.
  • Adopción de la Técnica del Insecto Estéril mediante la producción de moscas estériles, una solución de control biológico eficaz y respetuosa con el medio ambiente.
  • La iniciativa busca prevenir la reintroducción o expansión de una plaga con un historial devastador para el ganado, protegiendo la economía rural y la salud animal.
  • El anuncio del secretario Brooke Rollins subraya el compromiso del gobierno federal en la protección del sector agrícola y la resiliencia de la cadena alimentaria.

Contexto

El gusano del Nuevo Mundo, científicamente conocido como Cochliomyia hominivorax, ha representado históricamente una de las plagas más devastadoras para el ganado y otros animales de sangre caliente en América. Su capacidad para infestar heridas abiertas y alimentarse de tejido vivo causa un sufrimiento inmenso a los animales, además de provocar pérdidas económicas millonarias debido a la disminución en la producción de carne, leche y pieles, así como los costos de tratamiento y mortalidad. Estados Unidos logró erradicar esta plaga de su territorio continental a mediados del siglo XX, un logro monumental que transformó la ganadería en el país.

La erradicación histórica de esta plaga fue posible precisamente gracias al desarrollo y aplicación pionera de la Técnica del Insecto Estéril, una innovación revolucionaria en el control de plagas. Científicos estadounidenses fueron los precursores en este método, que implicaba la cría masiva de moscas, su esterilización mediante radiación y su posterior liberación en grandes cantidades. Este éxito sentó un precedente global para el manejo de plagas, demostrando la viabilidad de soluciones biológicas a gran escala y la importancia de la investigación científica en la protección agrícola. La actual inversión en Arizona es, por tanto, una continuación directa y una reafirmación de esta estrategia probada.

La Realidad Detrás

Lo que los medios mainstream callan

El principal beneficiario de esta inversión de 25 millones de dólares es el sector agroindustrial del sur de Estados Unidos y, en concreto, los grandes productores de algodón y hortalizas de Arizona y los estados vecinos. El gusano del Nuevo Mundo es una plaga que devora cultivos y obliga a fumigar con insecticidas costosos. Al producir moscas estériles, el Departamento de Agricultura subsidia un método de control biológico que evita que los agricultores tengan que asumir ese gasto o perder cosechas. La instalación pública absorbe el coste de la lucha contra la plaga, mientras los dueños de las tierras y las empresas de semillas y agroquímicos se ahorran millones en pérdidas y productos fitosanitarios. El secretario de Agricultura, Brooke Rollins, es quien anuncia la partida, pero quien realmente presiona para que estos fondos lleguen son los lobbies agrícolas de Arizona, representados en el Congreso por los senadores Kyrsten Sinema y Mark Kelly, ambos con intereses directos en mantener la competitividad del campo local.

La decisión de instalar la planta en Arizona y no en otra región responde a un cálculo geopolítico y económico claro. El gusano del Nuevo Mundo es una plaga que avanza desde América Latina, y tener un centro de producción de moscas estériles en la frontera sur permite interceptar el problema antes de que se extienda al centro y norte del país. Además, Arizona es un estado clave en la pugna por el agua y la tierra cultivable: los agricultores allí tienen acceso a derechos de riego del río Colorado, y cualquier plaga que reduzca la rentabilidad de esos cultivos pone en riesgo el valor de esas concesiones. Quien tiene el poder de decisión real no es solo el secretario Rollins, sino el Comité de Agricultura del Senado, controlado por senadores de estados productores como Iowa y Kansas, que ven en esta inversión una forma de proteger sus propias cadenas de suministro. La empresa privada que probablemente opere la logística de distribución de las moscas estériles es una incógnita en la noticia, pero en casos similares suele ser una filial de grandes grupos como Bayer o Syngenta, que ya dominan el mercado de control biológico.

El mecanismo de fondo no es nuevo. Desde la década de 1950, el Departamento de Agricultura de EE.UU. ha usado la técnica del insecto estéril para erradicar el gusano barrenador del ganado y la mosca de la fruta mediterránea en California y Florida. En todos esos casos, el patrón fue el mismo: el gobierno federal financia la infraestructura y la producción, los agricultores reciben el beneficio directo, y las empresas químicas pierden un mercado de insecticidas pero ganan otro en tecnologías de cría y esterilización. No hay aquí un precedente de corrupción documentado, pero sí un historial de captura regulatoria: las mismas compañías que venden pesticidas suelen ser las que asesoran al Departamento sobre qué plagas combatir y cómo. Lo que cambia ahora es que la plaga del Nuevo Mundo amenaza cultivos de alto valor como el algodón de fibra larga y los melones de exportación, lo que justifica una inversión mayor de lo habitual.

Para el ciudadano normal, esta noticia no tiene un impacto inmediato en su bolsillo, pero sí lo tendrá a medio plazo. El coste de 25 millones de dólares sale de los impuestos federales, y aunque es una cifra pequeña en el presupuesto agrícola total, cada dólar que se gasta en control de plagas es un dólar que no se destina a escuelas, carreteras o sanidad. Por otro lado, si la plaga no se controla, los precios del algodón y las frutas de temporada subirían en los supermercados, porque la oferta se reduciría. La paradoja es que el contribuyente paga dos veces: primero para financiar la planta y después para comprar los productos más caros si la plaga se extiende. Además, el uso de moscas estériles no deja residuos químicos en los alimentos, lo que es una ventaja para la salud pública, pero nadie ha explicado si esa técnica es suficiente para detener una plaga que ya ha sido detectada en varios condados de Texas.

Lo que conviene vigilar en las próximas semanas es la fecha de inicio de la construcción de la instalación y el nombre de la empresa o entidad que recibirá el contrato de operación. Si el anuncio no va acompañado de un pliego de licitación público, es señal de que el contrato se adjudicará de forma directa a un grupo con conexiones políticas. También hay que seguir las declaraciones de los senadores de Arizona sobre si exigirán que parte de los 25 millones se invierta en mano de obra local o en formación de técnicos. Y, sobre todo, hay que estar atentos a los informes del Departamento de Agricultura sobre la expansión de la plaga: si en tres meses el gusano aparece en California, significará que la inversión llegó tarde.

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