GEOPOLÍTICA · Jerusalén

La ONU condena la expansión de asentamientos israelíes en la Cuenca del Jordán

La ONU condena la expansión de asentamientos israelíes en la Cuenca del Jordán

El secretario general de la ONU, António Guterres, ha denunciado la expansión de asentamientos israelíes en la Cuenca del Jordán, considerándola una 'flagrante violación' de la ley internacional. La medida ha sido tomada en un contexto de creciente violencia en la región. La ONU ha condenado reiteradamente la expansión de asentamientos en territorios ocupados.

Análisis GNP

El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, António Guterres, ha emitido una enérgica condena contra la continua expansión de los asentamientos israelíes en la Cuenca del Jordán. Esta acción, calificada por Guterres como una "flagrante violación" del derecho internacional, resalta la profunda preocupación de la comunidad global ante las políticas de asentamiento que alteran el statu quo en territorios ocupados. La postura de la ONU subraya la persistente tensión en una de las regiones más volátiles del mundo.

Esta declaración de alto nivel llega en un momento crítico, marcado por un recrudecimiento de la violencia y una escalada de incidentes en el ámbito palestino-israelí. La condena no es un hecho aislado, sino que se inscribe en un largo historial de resoluciones y pronunciamientos internacionales que han censurado repetidamente la construcción y expansión de asentamientos en Cisjordania, incluyendo el Valle del Jordán. La comunidad internacional reafirma así la ilegalidad de estas construcciones bajo el marco jurídico vigente.

La denuncia de Guterres, respaldada por la fuente de Al Jazeera, pone de manifiesto la urgencia de abordar las causas subyacentes del conflicto y la necesidad de adherirse a los principios del derecho internacional. La expansión de asentamientos no solo complica las perspectivas de una solución de dos estados, sino que también exacerba el sufrimiento de la población palestina y socava los esfuerzos por alcanzar una paz duradera y justa en la región.

Puntos clave

  • António Guterres, secretario general de la ONU, ha calificado la expansión de asentamientos israelíes en la Cuenca del Jordán como una "flagrante violación" del derecho internacional.
  • La condena se produce en un contexto de escalada de violencia en la región, lo que subraya la urgencia y la gravedad de la situación.
  • La Cuenca del Jordán es un área de alto valor estratégico y su anexión o control total por parte de Israel es vista como un impedimento crítico para la solución de dos estados.
  • La postura de la ONU reafirma la posición de la comunidad internacional sobre la ilegalidad de los asentamientos y el impacto negativo de su expansión en el proceso de paz.

Contexto

La cuestión de los asentamientos israelíes en Cisjordania, incluida la Cuenca del Jordán, tiene sus raíces en la Guerra de los Seis Días de 1967, cuando Israel ocupó este territorio. Desde entonces, sucesivos gobiernos israelíes han promovido la construcción de comunidades residenciales para ciudadanos israelíes, a menudo en tierras que la comunidad internacional considera ocupadas. El derecho internacional, particularmente la Cuarta Convención de Ginebra, prohíbe a una potencia ocupante trasladar a su propia población al territorio ocupado, lo que convierte a estos asentamientos en ilegales según la mayoría de las interpretaciones internacionales. La Cuenca del Jordán, en particular, posee una significativa importancia estratégica y agrícola para ambas partes, y su control es un punto central en cualquier futura negociación de paz.

Históricamente, la expansión de los asentamientos ha sido un obstáculo fundamental para la consecución de una solución de dos estados, que prevé un estado palestino independiente junto a Israel. La comunidad internacional, a través de numerosas resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, ha reiterado la necesidad de detener la actividad de asentamientos como condición previa para reanudar negociaciones significativas. A pesar de estas condenas y las presiones diplomáticas, la construcción ha continuado, consolidando la presencia israelí y fragmentando el territorio palestino, lo que dificulta la viabilidad geográfica y política de un futuro estado palestino.

La Realidad Detrás

Lo que los medios mainstream callan

Quien se beneficia realmente de esta noticia es el gobierno de Benjamin Netanyahu y su coalición de ultraderecha. Cada condena de la ONU les sirve como combustible político interno para presentarse como víctimas del antisemitismo global y justificar más medidas de seguridad draconianas. En paralelo, los grupos de colonos radicales y sus lobbies en Washington y Bruselas usan estas declaraciones para recaudar fondos y presionar a sus gobiernos a vetar resoluciones más duras en el Consejo de Seguridad. La ONU queda como un gigante sin dientes que emite comunicados mientras las topadoras siguen derribando casas palestinas.

Los intereses económicos que los medios mainstream callan son la explotación de los acuíferos del Jordán. El agua es el verdadero botín de guerra en esta región. Israel controla mas del 80% del agua de Cisjordania, y la expansión de asentamientos en la Cuenca del Jordán asegura el control de las reservas subterráneas para la agricultura industrial israelí y sus empresas tecnológicas de riego. Mientras tanto, las comunidades palestinas sufren racionamientos y pozos sellados. También hay un negocio multimillonario en la construcción: empresas de infraestructura israelíes e internacionales obtienen contratos para edificar carreteras y muros de separación, financiados en parte por donaciones de filántropos evasores de impuestos.

Históricamente, esto sigue el patrón de la Doctrina Begin y el Plan Alon de los años 70, que buscaban crear hechos consumados sobre el terreno para imposibilitar un estado palestino contiguo. La Cuenca del Jordán concentra el 30% de Cisjordania y es la frontera natural con Jordania. Cada asentamiento nuevo es una clavija en el ataúd de la solución de dos estados. El precedente mas claro fue la anexión de los Altos del Golán, condenada por la ONU durante décadas hasta que Estados Unidos la reconoció en 2019. La misma partida se juega ahora, pero con mas violencia y menos prensa.

Para el ciudadano normal, esto afecta directamente en sus impuestos y en su seguridad. Cada misil interceptado por la Cúpula de Hierro cuesta decenas de miles de dólares que salen de los presupuestos de defensa occidentales. La escalada de violencia en Cisjordania desvía recursos militares que podrían usarse en otras crisis. En el bolsillo, significa inflación energética si el conflicto se extiende a los pasos de gas del Mediterráneo oriental. En derechos, significa que su gobierno apoya selectivamente resoluciones de la ONU, erosionando la credibilidad del derecho internacional y sentando el precedente de que las potencias pueden violar tratados sin consecuencias.

Lo que deberías vigilar en las proximas semanas es la votacion en el Consejo de Seguridad de la ONU. Si Estados Unidos vuelve a vetar una resolucion de condena, la señal sera que la administracion Biden permite la anexion de facto. Tambien observa los movimientos del Tribunal Penal Internacional: si emite ordenes de arresto contra lideres israelies, la tension explotara. Finalmente, mira el precio del petroleo y el gas, porque cualquier chispa en la Cuenca del Jordan puede incendiar todo Medio Oriente.

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