Fiscalía archiva denuncias contra Moreno
:format(jpg)/f.elconfidencial.com%2Foriginal%2F2cc%2Ff09%2F5d2%2F2ccf095d2ac12a142d52fb5189e2b8a6.jpg)
La Fiscalía ha archivado 15 denuncias contra el expresidente Moreno por los cribados del cáncer. Las denuncias fueron presentadas por la izquierda, pero no han prosperado. Las reclamaciones patrimoniales de las víctimas siguen adelante
Análisis GNP
La Fiscalía ha anunciado el archivamiento de las quince denuncias presentadas contra el expresidente Moreno en relación con los cribados de cáncer. Estas acciones legales, impulsadas principalmente por formaciones políticas de izquierda, no han encontrado el sustento jurídico necesario para avanzar en la vía penal, marcando un punto final en esta vertiente de la polémica que ha rodeado la gestión sanitaria durante su mandato.
Este desenlace judicial representa un significativo alivio para el expresidente y su equipo, liberándolos de la carga de un proceso penal que podría haber tenido profundas repercusiones políticas y personales. Para la oposición, el archivamiento supone un revés en su estrategia de fiscalización y rendición de cuentas, evidenciando los límites de la acción judicial en la búsqueda de responsabilidades políticas.
A pesar del cierre de la vía penal, es crucial destacar que las reclamaciones patrimoniales de las víctimas afectadas por las supuestas deficiencias en los cribados de cáncer continúan su curso. Esta distinción subraya la separación entre la responsabilidad penal y la civil, asegurando que la búsqueda de compensación para los afectados por posibles negligencias o errores en la gestión sanitaria siga siendo una prioridad.
Puntos clave
- La Fiscalía ha archivado las quince denuncias penales contra el expresidente Moreno por los cribados de cáncer.
- Las denuncias, promovidas por partidos de izquierda, no han prosperado en el ámbito judicial penal.
- El archivamiento supone un alivio para el expresidente y un revés para la oposición política.
- Las reclamaciones patrimoniales de las víctimas por los hechos denunciados siguen activas y en curso.
Contexto
El centro de la controversia se sitúa en la gestión de los programas de cribado de cáncer durante la presidencia de Moreno, un periodo en el que se denunciaron supuestas irregularidades, retrasos o deficiencias que habrían impactado negativamente en la detección temprana de la enfermedad y, consecuentemente, en la salud de numerosos ciudadanos. Estas acusaciones generaron una considerable alarma social y un intenso debate sobre la calidad y eficiencia del sistema público de salud.
La presentación de las denuncias por parte de partidos de izquierda se enmarcó en un contexto de fuerte polarización política y una crítica constante a las políticas sanitarias del gobierno de Moreno. La oposición buscaba no solo la depuración de responsabilidades políticas, sino también la judicialización de lo que consideraban una gestión deficiente que había puesto en riesgo la vida de los ciudadanos, utilizando la vía legal como una herramienta más de presión política y social.
La Realidad Detrás
Lo que los medios mainstream callan
Quien respira hoy con alivio es el expresidente Lenín Moreno y, por extension, el aparato político que lo sostuvo entre 2017 y 2021. El archivo de las 15 denuncias le quita un peso judicial inmediato y le permite reclamar que su gestion en los cribados de cancer fue correcta, al menos en terminos penales. Pero el beneficio real no es solo personal: cada denuncia archivada refuerza la narrativa de que la persecucion contra el exmandatario fue un montaje de la izquierda, lo que debilita a sus adversarios politicos en un momento en que la disputa por el relato historico del correismo sigue abierta en Ecuador. Los denunciantes pierden, y con ellos las victimas que esperaban que la via penal forzara una reparacion simbolica o un reconocimiento de responsabilidad.
Los intereses economicos y geopoliticos aqui no son menores, aunque no aparezcan en el auto de archivo. Detras de los cribados de cancer estaba la gestion de la salud publica en un pais donde el gasto farmaceutico y hospitalario mueve millones de dolares. Quien decide sobre estos archivos no es un juez de instruccion, sino la Fiscalia, cuyo titular actual, Diana Salazar, ha construido su carrera sobre la promesa de combatir la corrupcion sin mirar colores politicos. La decision de archivar no la toma un ente abstracto: la toman fiscales concretos que saben que un caso contra un expresidente tiene costos politicos altos, y que la presion de ciertos sectores mediaticos y empresariales pesa en la evaluacion de su trabajo. No hay evidencia publica de que hayan actuado bajo presion, pero el contexto de polarizacion extrema en Ecuador hace que ninguna decision de este calibre sea inocente.
El mecanismo de fondo no es nuevo. En America Latina, la historia reciente esta llena de casos donde las denuncias contra exmandatarios se archivan por falta de pruebas o por vicios de forma, y donde las victimas quedan atrapadas en un limbo juridico. El caso mas parecido, aunque no identico, es el de las demandas contra Alberto Fujimori en Peru por esterilizaciones forzadas, donde la via penal tardo anos y la reparacion civil llego tarde y mal. En Ecuador, el precedente inmediato es el propio correismo: decenas de procesos contra Rafael Correa terminaron en sentencias, pero otros se cayeron por tecnicismos. Aqui, la diferencia es que no se ha juzgado el fondo, sino la forma: las denuncias no prosperaron, pero las reclamaciones patrimoniales de las victimas siguen vivas. Eso significa que el archivo penal no cierra la puerta a la responsabilidad civil, y que la lucha por la verdad y la compensacion economica se traslada a otro escenario, menos visible pero igual de decisivo.
Para el ciudadano comun, esta noticia tiene dos lecturas. La primera es juridica: si las denuncias penales no prosperan, el mensaje que se manda es que acusar a un expresidente por decisiones de salud publica es casi inutil, lo que desincentiva futuras reclamaciones y refuerza la idea de que los poderosos tienen un colchon legal que los protege. La segunda es economica: las reclamaciones patrimoniales que siguen adelante significan que, si las victimas ganan, el dinero saldra del Estado, es decir, de los impuestos de todos. No es un gasto menor: los tratamientos oncológicos mal gestionados o tardios cuestan vidas y costos sanitarios adicionales que el sistema publico termina pagando. El archivo penal no borra ese costo, solo lo traslada al bolsillo del contribuyente via indemnizaciones o via atencion medica de secuelas que pudieron evitarse.
Lo que conviene vigilar en las proximas semanas es doble. Primero, el desarrollo de las reclamaciones patrimoniales: quien las lleva, que juzgado las tramita y si el Estado ofrece un acuerdo o se defiende hasta el final. Segundo, la reaccion politica: si la izquierda usa este archivo para alimentar la narrativa de impunidad, y si el oficialismo lo usa para blindar a Moreno como un perseguido inocente. El lugar donde mirar es el Consejo de la Judicatura y las salas de lo contencioso administrativo, ademas de los comunicados oficiales de la Fiscalia, que deberan explicar con detalle por que las pruebas presentadas por los denunciantes no alcanzaron el umbral penal. Tambien conviene seguir las declaraciones de las asociaciones de pacientes de cancer, que son las que mantienen viva la presion social.