ESPAÑA · Madrid

Investigado un menor de Logroño por crear y difundir 'deepfakes' pornos de nueve compañeras de instituto

Investigado un menor de Logroño por crear y difundir 'deepfakes' pornos de nueve compañeras de instituto

El joven de 14 años utilizó IA para desnudar a las víctimas a partir de fotos de sus redes sociales. Se enfrenta a medidas penales y educativas

La Realidad Detrás

Lo que los medios mainstream callan

Esta noticia beneficia directamente a las grandes tecnológicas y a los fabricantes de software de inteligencia artificial. Cada vez que un menor comete un delito con IA, los medios saturan el debate público exigiendo más regulación, pero esa regulación nunca toca los intereses de las empresas que venden las herramientas. El ruido mediático desvía la atención hacia el chico de 14 años y su castigo, mientras que las corporaciones que ponen la tecnología al alcance de cualquiera sin filtros reales siguen facturando millones. El verdadero negocio está en la controversia: mientras más casos escandalosos salgan, más presión hay para que los gobiernos compren sistemas de control y vigilancia, que son contratos multimillonarios para las mismas empresas.

Los intereses económicos que se callan son los de la industria del control digital y la vigilancia masiva. Detrás de esta noticia hay un lobby muy poderoso que quiere que cada dispositivo, cada red social y cada aplicación tenga sistemas de verificación de identidad y moderación automática. Empresas de ciberseguridad, fabricantes de chips y desarrolladores de software de reconocimiento facial se frotan las manos. En el plano geopolítico, esta noticia sirve para justificar leyes más duras en la Unión Europea que permitan el acceso a los datos privados de los ciudadanos, argumentando que es para proteger a los menores. Lo que no se dice es que esas mismas leyes luego se usan para espiar a disidentes o controlar la opinión pública.

Históricamente, cada avance tecnológico ha sido recibido con pánico moral y luego regulado para beneficiar a los mismos de siempre. Cuando llegaron las fotos digitales, se dijo que destruirían la privacidad; cuando llegaron los móviles con cámara, se habló de una epidemia de acoso. La solución nunca fue educar o limitar el poder de las corporaciones, sino meter más cámaras, más rastreo y más burocracia. Este caso de Logroño es el mismo patrón: un adolescente hace algo repugnante, pero la respuesta no será enseñar ética digital o limitar el acceso a la IA, sino implantar sistemas de control que luego se aplican a todos.

Al ciudadano normal esto le afecta directamente en sus derechos y su bolsillo. Las nuevas regulaciones que se pidan tras este caso implicarán que las plataformas te pidan más datos personales para verificar tu edad, como escaneos de DNI o reconocimiento facial. Eso no es gratis: el coste de implementar esos sistemas lo pagamos nosotros con impuestos o con tarifas más altas en los servicios. Además, se normaliza la vigilancia: si hoy es para proteger a las niñas de Logroño, mañana es para controlar cualquier contenido que no le guste al gobierno. Tu libertad de expresión y tu privacidad se reducen mientras las empresas de seguridad tecnológica engordan sus cuentas.

En las próximas semanas debes vigilar las propuestas legislativas que surjan en el Congreso y en el Parlamento Europeo. Mira quién las presenta y qué empresas de tecnología o ciberseguridad han hecho donaciones a esos partidos. También estate atento a las declaraciones de los directivos de las compañías de IA: si piden más regulación, es porque ya tienen el producto para venderles a los gobiernos. Y sobre todo, observa si los medios empiezan a hablar de la necesidad de un "carnet digital" o una "identidad única" para navegar, porque ese es el verdadero objetivo de todo este circo.

Informe gratuito

«El Control Invisible»: quién decide las noticias que lees

Suscríbete a la newsletter semanal y te enviamos gratis el informe que explica cómo funcionan por dentro los grandes medios.

Recibirás el PDF en tu email y la newsletter de los lunes · Sin spam