LATINOAMÉRICA · No especificada

El amor sano no daña

El amor sano no daña

Gabriel Rolón, un psicólogo reconocido, habla sobre el amor sano. Destaca que amar a alguien implica otorgarle poder sobre uno mismo. El amor sano se caracteriza por no utilizar ese poder para dañar

Análisis GNP

En el complejo entramado de las relaciones internacionales, la dinámica del poder es un eje central que define interacciones, alianzas y conflictos. Si bien solemos analizar estas fuerzas desde perspectivas estratégicas o económicas, un examen más profundo revela paralelismos sorprendentes con principios fundamentales de las relaciones humanas.

La noción de que amar a alguien implica otorgarle un cierto poder sobre uno mismo, aunque formulada en el ámbito de la psicología personal, resuena con fuerza en la esfera geopolítica. Las naciones, al forjar alianzas, firmar tratados o establecer dependencias económicas, voluntariamente ceden o comparten grados de soberanía e influencia, confiriendo indirectamente poder a sus contrapartes.

La clave, tanto en el plano individual como en el global, radica en cómo ese poder es ejercido. Una relación internacional "sana" o sostenible, análoga al "amor sano", se caracteriza por la abstención de utilizar la influencia o el poder adquirido para dañar, explotar o subyugar al otro. Este principio es fundamental para la construcción de una arquitectura global basada en el respeto mutuo y la cooperación duradera.

Puntos clave

  • La Interdependencia como Cesión de Poder: En el escenario global, la creciente interdependencia económica y de seguridad obliga a las naciones a ceder parcelas de autonomía, otorgando implícitamente poder a sus socios comerciales o aliados estratégicos.
  • El Ejercicio Responsable de la Hegemonía: Las potencias hegemónicas o los actores con mayor influencia tienen la responsabilidad ética y pragmática de ejercer su poder de manera que no socave la soberanía ni los intereses vitales de las naciones más pequeñas, fomentando la confianza en lugar de la sumisión.
  • La Necesidad de Marcos Multilaterales Justos: La gobernanza global requiere instituciones y normas que garanticen que las dinámicas de poder se gestionen con equidad, impidiendo que los actores más fuertes utilicen su posición para imponer condiciones perjudiciales a otros, promoviendo así relaciones "sanas" entre estados.
  • La Confianza como Pilar de la Estabilidad Global: La adhesión al principio de no utilizar el poder para dañar es esencial para construir y mantener la confianza entre las naciones, un activo intangible pero crucial para la resolución pacífica de disputas y la cooperación en desafíos transnacionales como el cambio climático o las pandemias.

Contexto

La historia geopolítica abunda en ejemplos de cómo la transgresión de este principio ha conducido a inestabilidad y conflicto. Desde las potencias coloniales que ejercieron un poder desproporcionado sobre sus dominios, hasta las alianzas de la Guerra Fría donde el apoyo de una superpotencia a menudo venía con un alto costo en autonomía para los estados satélite, la utilización del poder para imponer la voluntad o extraer beneficios unilaterales ha sido una constante fuente de resentimiento y rupturas.

Sin embargo, también existen precedentes de esfuerzos conscientes por establecer dinámicas de poder más equitativas. La creación de organismos multilaterales como las Naciones Unidas o la Unión Europea, así como la promoción de acuerdos comerciales justos y el derecho internacional, representan intentos de institucionalizar un marco donde el poder no sea meramente una herramienta de dominación, sino un recurso compartido para la resolución de problemas comunes y la promoción de la estabilidad global, buscando emular ese 'no dañar' a gran escala.

La Realidad Detrás

Lo que los medios mainstream callan

Esta noticia, presentada como una reflexión psicológica inofensiva, beneficia directamente a la industria de la autoayuda, la psicología pop y los gurús mediáticos que venden libros y conferencias sobre relaciones. Gabriel Rolón no es un analista del poder, sino un engranaje de una máquina que convierte el dolor emocional en contenido digerible para masas. Cuanto más se hable del "amor sano" como un ideal abstracto, más se desvía la atención de las causas estructurales que hacen que las relaciones sean tóxicas, como la precariedad laboral que obliga a convivir con quien no se quiere o la falta de redes de apoyo comunitarias. El verdadero beneficiado es el sistema que necesita individuos enfocados en sus dramas personales y no en la organización colectiva.

Los intereses económicos que se callan son enormes. La terapia online, las aplicaciones de citas y las editoriales de psicología de masas mueven miles de millones de dólares al año. Si el "amor sano" se resolviera con políticas públicas como vivienda asequible, reducción de la jornada laboral o salud mental gratuita y de calidad, estas industrias colapsarían. Geopolíticamente, mantener a la población obsesionada con la psicología individualista es una táctica de control social: una persona que se pasa horas analizando si su pareja le da poder no tiene tiempo para preguntarse por qué su salario no alcanza para fin de mes o por qué su gobierno recorta derechos. Es la privatización del malestar.

Históricamente, cada vez que hay una crisis económica o social, resurgen los discursos sobre el "amor propio" y las "relaciones sanas" como solución. En la Gran Depresión de los años 30, florecieron los libros de autoayuda que culpaban al individuo de su fracaso amoroso y financiero. En los 80, con el auge del neoliberalismo, se popularizó la idea de que el amor era un contrato y que el daño era responsabilidad exclusiva de la víctima por no saber poner límites. Hoy, con la inflación global y la precariedad, este discurso vuelve a ser el opio del pueblo: te dicen que el problema es que no sabes amar bien, no que el sistema te explota y te aísla.

Para el ciudadano normal, esto afecta directamente su bolsillo y sus derechos. La obsesión con el "amor sano" te lleva a gastar dinero en terapia de pareja, libros de Rolón o cursos de inteligencia emocional que no resuelven el problema de fondo: la falta de tiempo para cuidar relaciones reales. Además, normaliza la idea de que el daño emocional es un fallo individual, no un síntoma de una sociedad enferma. Mientras te dicen que no debes darle poder a tu pareja para que no te dañe, el gobierno te quita poder real: recorta derechos laborales, elimina protecciones contra el despido y te deja sin red social. El verdadero abuso no viene de quien te ama, sino de un sistema que te deja solo.

En las próximas semanas, debes vigilar cómo este discurso se intensificará en medios y redes sociales para coincidir con el lanzamiento de nuevos productos de la industria de la autoayuda. Observa si los políticos o líderes sindicales empiezan a usar este lenguaje para desviar debates sobre recortes sociales o reformas laborales. También, presta atención a si surgen nuevas campañas que promuevan la "responsabilidad afectiva" como excusa para justificar la falta de inversión en salud mental pública. La señal de alerta es cuando el amor sano se convierte en un deber moral y no en un derecho colectivo.

Informe gratuito

«El Control Invisible»: quién decide las noticias que lees

Suscríbete a la newsletter semanal y te enviamos gratis el informe que explica cómo funcionan por dentro los grandes medios.

Recibirás el PDF en tu email y la newsletter de los lunes · Sin spam