Consejos para protegerse de estafas en la era AI

César Cerrudo, un conocido hacker, ofrece medidas para blindarse contra estafas. Trabaja en ciberseguridad y ha actualizado su libro gratuito sobre seguridad. Habla sobre privacidad y criptomonedas en entrevista con Clarín.
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Lo que los medios mainstream callan
El principal beneficiario de esta noticia no es el lector común, sino el propio César Cerrudo, quien capitaliza su exposición mediática para posicionarse como la autoridad indiscutible en ciberseguridad en el mundo hispanohablante. Al actualizar su libro gratuito, convierte una preocupación legítima del público en una herramienta de marketing personal que refuerza su marca, y de paso, la de la empresa para la que trabaja. Cada entrevista sobre estafas con inteligencia artificial no es un acto de filantropía, sino una pieza de promoción que le abre puertas a contratos más jugosos con corporaciones que necesitan desesperadamente su perfil.
Los intereses económicos en juego son enormes y no se mencionan en la noticia. Las grandes tecnológicas, los bancos y las plataformas de criptomonedas tienen un incentivo perverso: mientras más miedo exista, más venden sus soluciones de seguridad, pero también más crece el mercado de la desconfianza que alimenta a los estafadores. Quien tiene el poder de decisión real no es Cerrudo, sino los directivos de las empresas que financian la infraestructura digital, como los responsables de las plataformas de intercambio de criptomonedas y los bancos que ofrecen "protección" como un producto premium, no como un derecho básico del usuario.
El mecanismo de fondo es antiguo: el miedo vende. Históricamente, cada ola tecnológica ha venido acompañada de su correspondiente industria del pánico, desde los virus informáticos de los años noventa hasta el ransomware actual. Lo que cambia es el envoltorio, no la lógica. Los estafadores se adaptan más rápido que la legislación, y los expertos que aparecen en los medios siempre llegan después del daño, ofreciendo consejos que, en el fondo, no pueden detener la marea. Lo que sí puede detenerla es la regulación, y esa no la decide un hacker por muy conocido que sea, sino los gobiernos que hasta ahora han mirado hacia otro lado.
Para el ciudadano normal, el impacto es doble y contradictorio. Por un lado, sigue siendo el objetivo de las estafas y necesita herramientas prácticas. Por otro, cada consejo de seguridad que exige más contraseñas, más verificaciones y más desconfianza, añade fricción a su vida diaria y lo empuja a depender de servicios de pago que prometen protegerle. En su bolsillo, esto se traduce en suscripciones a VPN, gestores de contraseñas y seguros contra fraude, mientras sus derechos a la privacidad se erosionan silenciosamente en nombre de la seguridad. La noticia no menciona que la mejor protección sigue siendo la más simple: no compartir datos sensibles ni creer en promesas de dinero fácil.
Lo que conviene vigilar en las próximas semanas es si Cerrudo anuncia algún curso de pago, un servicio de consultoría o un patrocinio corporativo, porque eso revelaría el verdadero propósito de esta campaña mediática. También hay que observar si las grandes empresas de criptomonedas usan este tipo de advertencias para presionar a favor de regulaciones que les beneficien, o si los bancos lanzan nuevos productos de "seguridad avanzada" con tarifas adicionales. El lugar para mirarlo es la propia agenda pública de Cerrudo y los comunicados de las entidades financieras, no los consejos genéricos que ofrece en una entrevista.