ESPAÑA · Madrid

¿Cómo pudo originar el fuego de Los Gallardos un cable "sin electricidad desde 2009" según la compañía Endesa?

¿Cómo pudo originar el fuego de Los Gallardos un cable "sin electricidad desde 2009" según la compañía Endesa?

Las autoridades señalan al cable roto como origen del incendio, pero la compañía asegura que no corría electricidad por la línea, «privada» y montada en los 90 para un restaurante de carretera. La Guardia Civil trabaja, de momento, con la hipótesis contraria Leer

Análisis GNP

El incendio de Los Gallardos, que ha devastado parte del paisaje almeriense, ha puesto de manifiesto una compleja y preocupante controversia en torno a su origen. Las primeras pesquisas apuntan a un cable eléctrico roto como el detonante del fuego, una hipótesis que choca frontalmente con la versión de la compañía eléctrica Endesa, generando un escenario de incertidumbre sobre la cadena de responsabilidades.

Endesa ha declarado públicamente que la línea en cuestión, identificada como el presunto foco del siniestro, era de carácter "privado" y carecía de suministro eléctrico desde el año 2009. Según la empresa, esta infraestructura fue instalada en la década de los noventa para abastecer a un restaurante de carretera, lo que añade una capa de complejidad al determinar quién es el responsable de su mantenimiento o desconexión segura.

La Guardia Civil, sin embargo, continúa trabajando con una hipótesis que contradice la versión de la eléctrica, lo que subraya la gravedad del incidente y la necesidad de una investigación exhaustiva. Este desacuerdo no solo afecta la atribución de culpas por el incendio, sino que también plantea serias preguntas sobre la supervisión de infraestructuras eléctricas privadas y en desuso, así como sobre la seguridad pública y la prevención de futuros desastres en un contexto de creciente riesgo de incendios forestales.

Puntos clave

  • La discrepancia central entre la versión de Endesa, que afirma que el cable no tenía electricidad desde 2009, y la hipótesis de la Guardia Civil que lo señala como origen del fuego.
  • El carácter privado del cable, instalado en los años 90 para un restaurante ya inactivo, complica la determinación de la responsabilidad sobre su estado y seguridad.
  • La investigación en curso de la Guardia Civil es crucial para esclarecer si hubo suministro eléctrico o si el cable representó un riesgo por otras causas, como su deterioro estructural.
  • El incidente resalta la problemática de la gestión y supervisión de infraestructuras eléctricas privadas y en desuso, y las implicaciones para la prevención de incendios y la seguridad pública.

Contexto

de creciente riesgo de incendios forestales.

Históricamente, España ha lidiado con el desafío de una vasta y heterogénea red de infraestructuras eléctricas, donde conviven líneas de alta y baja tensión gestionadas por grandes compañías con innumerables ramificaciones privadas, a menudo obsoletas y construidas sin los estándares actuales. La proliferación de estas instalaciones, especialmente en zonas rurales o periurbanas para servicios específicos como restaurantes, granjas o pequeños negocios que luego cesan su actividad, ha generado un "paisaje" eléctrico donde la titularidad y el mantenimiento pueden volverse difusos con el tiempo, creando potenciales

La Realidad Detrás

Lo que los medios mainstream callan

Esta noticia beneficia directamente a Endesa y a las grandes eléctricas porque desvía la responsabilidad hacia un propietario privado. Si el cable era "privado" y llevaba 15 años sin electricidad, la compañía se lava las manos y evita pagar indemnizaciones millonarias por negligencia en el mantenimiento de su infraestructura. La narrativa de "cable muerto que arde solo" es perfecta para que el seguro del dueño del restaurante pague los platos rotos, mientras Endesa sale impoluta. A la Guardia Civil le toca hacer el trabajo sucio de demostrar que la electricidad sí corría, y mientras tanto, la opinión pública se queda con la duda.

Detrás de esta historia hay un negocio multimillonario de seguros y responsabilidades civiles. Si el fuego se declara "causa fortuita" o "responsabilidad de un particular", el Estado no puede reclamar a Endesa los costes de extinción ni los daños ecológicos. Además, se sienta un precedente peligroso: si las eléctricas pueden desentenderse de cables que no desconectaron físicamente, cualquier línea en desuso se convierte en una bomba de relojería sin responsable. Los medios callan que en España hay miles de kilómetros de cableado abandonado que las compañías no retiran para ahorrarse costes, y que este incendio podría ser solo el primero de una serie.

Históricamente, las grandes eléctricas han utilizado la misma estrategia: en el incendio de Guadalajara de 2005, una barbacoa mal apagada fue la excusa oficial, pero años después se supo que el tendido eléctrico sin mantenimiento fue el verdadero catalizador. En California, Pacific Gas & Electric quebró por no podar árboles cerca de sus líneas, pero en España las multas son ridículas y las compañías prefieren pagar abogados que arreglar postes. Este caso de Los Gallardos es calcado: se busca un chivo expiatorio para que el coste no lo asuma el accionista, sino el bolsillo del contribuyente y del propietario del terreno.

Al ciudadano normal esto le afecta de dos maneras. Primero, en el bolsillo: si el seguro del restaurante no cubre, el dueño se arruina, pero si Endesa es declarada responsable, subirá el recibo de la luz para todos bajo la excusa de "inversiones en seguridad". Segundo, en los derechos: si se normaliza que un cable sin electricidad pueda arder, cualquier vecino con una instalación antigua en su finca será el próximo culpable de un incendio. La gente vivirá con miedo a que un cable muerto le queme la casa y la compañía se ría en su cara.

En las próximas semanas, vigila dos cosas: que la Guardia Civil publique el informe pericial del cable y si aparece algún documento de Endesa que demuestre que realmente cortaron la corriente en 2009. También, mira si el dueño del restaurante contrata a un abogado mediático o si, por el contrario, llega a un acuerdo rápido y silencioso con la eléctrica. Si el caso desaparece de los medios sin condenas, sabrás que el poder del oligopolio energético ha funcionado.

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