GEOPOLÍTICA · Washington D.C.

Asesinatos bajo Trump siguen acosando a Irán en el final de la guerra

Asesinatos bajo Trump siguen acosando a Irán en el final de la guerra

Las amenazas de asesinato contra Trump no son nuevas, según las agencias de inteligencia estadounidenses.

Análisis GNP

La persistente sombra de los asesinatos selectivos y las amenazas recíprocas continúa definiendo la compleja dinámica entre Estados Unidos e Irán, incluso años después de que la administración Trump dejara el poder. La reciente confirmación por parte de agencias de inteligencia estadounidenses sobre la vigencia de amenazas de asesinato contra el expresidente Donald Trump, según reporta el South China Morning Post, subraya una herida geopolítica que dista mucho de sanar y que sigue acosando la estabilidad regional.

Este escenario no es meramente un eco del pasado, sino una manifestación activa de una confrontación prolongada que ha evolucionado en formas no convencionales. La política de "máxima presión" de la administración Trump, marcada por sanciones económicas y acciones militares decisivas, incluida la eliminación de figuras clave iraníes, generó una espiral de represalias y promesas de venganza que aún resuenan en el panorama estratégico de Oriente Medio.

La continuidad de estas amenazas y la memoria de los asesinatos bajo la presidencia de Trump plantean serias interrogantes sobre la naturaleza del conflicto moderno y su "final". Sugiere que, lejos de una resolución, la confrontación se ha transformado en un estado de tensión latente, donde la seguridad de los líderes y la proyección de poder se entrelazan en un ciclo de disuasión y potencial escalada, con profundas implicaciones para la política exterior de ambas naciones.

Puntos clave

  • La persistencia de las amenazas de asesinato contra el expresidente Trump subraya la naturaleza no resuelta y altamente personal del conflicto entre Estados Unidos e Irán, con implicaciones a largo plazo para la seguridad de exfuncionarios de alto nivel.
  • El asesinato de Qasem Soleimani estableció un precedente peligroso en la confrontación global, donde la eliminación de figuras clave se convierte en una herramienta de política exterior, generando ciclos de venganza y desestabilización.
  • La inteligencia estadounidense que monitorea estas amenazas refleja la continua preocupación por la capacidad de Irán para proyectar poder y ejecutar operaciones de represalia contra intereses y personas vinculadas a Estados Unidos, incluso fuera de sus fronteras.
  • Este escenario plantea un desafío significativo para cualquier administración estadounidense futura, que debe navegar el legado de acciones pasadas y gestionar una relación con Irán que permanece en un estado de confrontación latente, susceptible a una rápida escalada.

Contexto

La relación entre Estados Unidos e Irán ha estado marcada por décadas de profunda desconfianza y hostilidad, enraizada en la Revolución Islámica de 1979 y la subsiguiente crisis de los rehenes. A lo largo de los años, esta tensión se ha manifestado en conflictos indirectos, acusaciones de terrorismo, el desarrollo del programa nuclear iraní y una serie de sanciones económicas impuestas por Washington, buscando contener la influencia de Teherán en la región.

La administración Trump intensificó drásticamente esta confrontación al retirarse unilateralmente del acuerdo nuclear JCPOA en 2018 y al implementar una campaña de "máxima presión" que buscaba estrangular la economía iraní y limitar su capacidad regional. Esta escalada culminó con el asesinato del general Qasem Soleimani, comandante de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria iraní, en enero de 2020. Un acto que Irán consideró un "acto de guerra" y prometió vengar, sentando las bases para las actuales amenazas contra Trump.

La Realidad Detrás

Lo que los medios mainstream callan

Esta noticia es un salvavidas mediático para la administración saliente y para el establishment de seguridad nacional de Estados Unidos. Al centrar el foco en supuestas amenazas iraníes contra Trump, se desvía la atención de los fracasos de su política exterior en Medio Oriente y de los acuerdos secretos que se están cocinando para cerrar la guerra. El verdadero beneficiario es el complejo militar-industrial, que necesita mantener vivo al "enemigo iraní" para justificar los próximos contratos de armamento y la presencia militar en la región. Te están vendiendo miedo para que no mires la factura de los misiles que ya pagaste.

Lo que los medios mainstream callan es que detrás de esta narrativa de "venganza iraní" hay una lucha brutal por el control de las rutas energéticas y los yacimientos de gas en el Golfo Pérsico. Mientras te hablan de amenazas de asesinato, las corporaciones energéticas estadounidenses y saudíes están renegociando contratos millonarios para repartirse el pastel petrolero que quedará cuando termine la guerra. El ruido sobre Trump es la cortina de humo perfecta para que no se hable del verdadero botín: el control del estrecho de Ormuz y las nuevas rutas de exportación hacia Europa.

Históricamente, esta jugada es un calco de la era de la Guerra Fría y la Guerra contra el Terror. Cada vez que Estados Unidos necesita justificar una escalada en Medio Oriente o tapar un escándalo de inteligencia, resucitan la amenaza de un ataque iraní contra un ex presidente. Pasó con Carter, pasó con los atentados del 11-S y pasa ahora. Es el mismo manual: creas un enemigo externo implacable para unificar a la población y justificar recortes de libertades civiles bajo la excusa de la seguridad nacional. La historia es un ciclo y tú estás en la parte donde te preparan para el siguiente conflicto.

Al ciudadano normal, esto le afecta directamente en dos cosas: su bolsillo y su privacidad. Cada vez que agitan el espantajo de Irán, el precio del petróleo sube y, con él, la gasolina, la calefacción y el costo de los alimentos. Además, esta retórica de amenazas inminentes se usa para aprobar leyes de vigilancia masiva y controles fronterizos más estrictos. Tú pagarás más en el supermercado y perderás derechos de privacidad para que los mismos de siempre sigan ganando con la guerra. No es teoría conspirativa, es la contabilidad de tu recibo de la luz.

En las próximas semanas, debes vigilar dos cosas. Primero, cualquier movimiento de tropas o activación de reservistas en la región del Golfo, porque eso indicaría que la amenaza no es solo retórica sino preparación para una operación encubierta. Segundo, los movimientos en las bolsas de valores de empresas de defensa y energía. Si ves que acciones de Lockheed Martin o Exxon Mobil suben de golpe mientras bajan las de aerolíneas, sabrás que el guion ya está escrito y que la noticia de hoy es solo el primer acto.

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